
En clase ya discutimos este tema, viendo cuales eran
los puntos que fallaban en el sistema actual para ayudar a los alumnos a
motivarse. Es cierto que los centros educativos ya son conscientes de esta
falta de motivación que sienten en algunos casos los alumnos e intentan ayudar,
aunque no consiguiéndolo en muchos casos. En todos los centros se encuentra la
figura del PSICÓLOGO o PEDAGOGO, cuya labor es fomentar esa motivación y ayudar
a los alumnos que no la encuentren. Como dijimos, esto está muy bien
teóricamente. Pero personalmente pienso que este psicólogo debería de ser una
figura muchos más cercana a los alumnos y de esta manera los estudiantes se pudieran
sentir más cómodos y confiados para acudir a él. Aunque esto se diera, siempre
va a ver un punto negativo por la que el psicólogo en los centros como sistema
de ayuda no va a funcionar: la visión negativa de acudir al psicólogo que
existe en nuestra sociedad. No damos suficiente importancia a la salud mental
de los estudiantes. Finalmente, debatimos la idea de aprovechar la hora de TUTORÍA para resolver posibles conflictos y así mejorar el ambiente en clase, y
para que los alumnos pudieran contar que tal estaba yendo la semana y si había
algo que no funcionara.
Pero, ¿todo es labor de los profesores y del colegio?
Uno de los aspectos que comentamos que creíamos que fallaban actualmente era
que la motivación de los alumnos tenia que ser fomentada tanto en el colegio,
pero también en casa, que es lo que en algunos casos falta. Pienso que, si los
padres no animan a sus hijos a estudiar o no les ayudan a ver la parte positiva
de alguna asignatura que no les guste, no sirve de nada que los colegios
ofrezcan ayudas.
Siendo consciente de estos problemas, y reflexionando
sobre estos pequeños “tips”, creo que nosotros como futuros profesores podremos
ser capaces de cambiar lo que no funciona para que nuestros alumnos siempre
tengan ganas de aprender y profundizar sobre la materia que demos.
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